Se es consciente que ese cambio no se puede entender sin la
irrupción en nuestro país de la figura de Fernando Alonso, el que todo lo
cambió. En una España dominada deportivamente por el astro rey deportivo que es
el mundo balompédico, la afición necesitaba de un héroe al que seguir en un
deporte donde ingleses, alemanes e italianos se lo repartían todo. Cuando
Fernando apareció, todo se interconectó de una manera casi fulminante desde el
momento en que comenzó a triunfar, en su primer año de titular con Renault. Y
es que esa interconexión tan positiva trajo asimismo un nuevo mundo emocional
que estaba muy alejado de este deporte en España. La asepsia emocional
(entiéndase como una manera de hablar del deporte carente de emociones) era
común denominador a la hora de hablar sobre este mundo. La prensa especializada
no caía en esos “bajos instintos” para narrar lo acontecido con rigor y
honestidad (como si las emociones fueran incompatibles con estas 2
palabras).Pero 10 años después (como la famosa canción de Los Rodríguez), todo
es diferente. La afición se enchufa todos los fines de semana para seguir a su
piloto favorito (que no siempre es Fernando, aunque mayoritariamente se podría
decir que sí) para acto seguido saltar del sofá si se consigue una pole,
aplaudir y gritar hasta la extenuación cuando se van terminando las vueltas de
un Gp (si hay posibilidades de algo, que hay quien se encarga de que así
siempre sea visto), así como incluso interrumpir la misma hora de la comida si
es necesario (incluso ya hay quien la programa para después de la carrera).Todo
esto habla positivamente si tenemos en cuenta las audiencias conseguidas y todo
lo que reportan positivamente a este mundo (mayor cobertura e información,
garantías de retransmisión del Campeonato, más dinero de esponsorización,
afición y cantera de pilotos que sale más fácilmente).Todo eso es fácil de
deducir, pero no es lo único que ha traido.Veamos.
Es siempre fácil asociar la nueva F1 a esa nueva afición que se ha ido incorporando a raíz de los éxitos de Fernando Lo que es menos común es como la prensa especializada del motor ha cambiado con ello. Desde las nuevas incorporaciones a este mundo, hasta los que ya estaban, han cambiado en su manera de enfocar los artículos que escriben sobre este deporte. Desde esa asepsia ya comentada hasta el más profundo sentimiento de fan. El hecho de ver como un piloto cambiaba de escudería hace 10 años no reportaba más que un pequeño comentario en la sección de motor…mientras que ahora puede ser motivo de titulares y doble página dependiendo de quien se trate. Y en ese mismo artículo veremos una manera de valorar el piloto y el cambio de escudería muy diferente dependiendo de quien se esté hablando. Podremos leer valoraciones de lo más subjetivas, a favor y en contra, como si del deporte del fútbol se tratara. Filias y fobias saldrían a colación en ese artículo, o en cualquier noticia que implique a cualquiera de los 24 elegidos para la gloria. Sobre todo lo veremos tras una carrera cualquiera, en que la polémica se instalará sobre cualquiera de las decisiones que tomen los árbitros (¿he dicho árbitros o he dicho comisarios?).Y es que hasta en eso se ve como la prensa se posiciona claramente, y como la misma acción es juzgada de una y otra manera dependiendo de quien sea. Vamos, como en la política o como en el mundo del fútbol, igualito.Pero hasta aquí todo podría ser más o menos entendible…pero es que esto ha llegado a más.
La F1 es mucho más sana cuando sólo se trata de deporte…¿pero es posible que así sea cuando hay tantos intereses económicos y deportivos de por medio?...
Algún día me gustaría pensar que sí...
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