Ya tenemos futuro en la F1, así de claro. Carlos Sainz llega con ganas de demostrar que su llegada a la F1 está más que justificada. Y lo está logrando de la mejor manera posible: con resultados, que es lo que se pide en este mundo tan exigente. Australia es sólo un gran premio más, sí, pero ha puesto de relieve que su cabeza está bien templada, que llega con la formación necesaria para tener éxito y que la presión de la prensa, su equipo y la afición, la va a esquivar con el mismo talento con el que pisa el pedal del gas y maneja el volante de su monoplaza.
Carlos ha tenido que pasar por el programa de desarrollo de jóvenes pilotos de Red Bull, y ahí ha tenido sin duda alguna una gran escuela. Pero si hay algo que ha marcado diferencias con respecto a otros pilotos que han pasado por allí ha sido la formación otorgada por su padre, tanto en el aspecto personal como en el meramente deportivo y técnico. Carlos padre ha sido siempre una referencia en su especialidad, los rallyes, por ser un trabajador incansable, que desarrollaba los coches mejor que nadie. Convertía un buen coche en un coche Campeón del Mundo. Y eso mismo se lo ido trasladando a su hijo día a día. Trabajar tu monoplaza, ser un “ingeniero” más, marca diferencias en el rendimiento que ofrece luego el conjunto piloto-monoplaza. No se trata de hacer el trabajo del ingeniero o del mecánico, pero sí saber que llevas en cada momento y que piezas te hacen ir más rápido y cuales no. Un trabajo que no se ve en las retransmisiones de las carreras, pero que cuenta tanto como tu talento al volante.
Carlos padre se lo ha ido exigiendo a su hijo desde pequeño,
presionándole para que estuviera al tanto de todo este trabajo técnico. Y el
resultado está ahí: Campeón más joven de las World Series ( con récord de
victorias)...y un 9º puesto con el Toro Rosso en Australia que podría haber
sido mejor de no haber fallado su equipo en la parada en boxes. Cuando había ya
una corriente que apostaban por Max Verstappen, que creían que le pasaría por
encima…Carlos ha esquivado esa presión, se ha centrado en su trabajo, y lo ha
hecho en silencio, dejando que la pista hable por él. Y así llegan los
resultados. Cuando el crono habla más alto que tus palabras. Su padre, con
mucho cayo ya en esto del motorsport, le ha inculcado el carácter adecuado para
triunfar en este negocio tan complicado. Cabeza templada y nada de declaraciones
altisonantes. Humildad bien entendida,
sin renunciar a la ambición. Así llegan los resultados. Bien hecho Carlos.
Por Juan Ávila
ENTREVISTA A JUANJO LACALLE (Hablando de Carlos Sainz JR)

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