No hubo milagro. Finalmente Monza mostró a los aficionados las
vergüenzas de la asociación McLaren-Honda, desde prácticamente la primera
vuelta, en la que las buenas salidas de sus pilotos no hallaron premio al
finalizar la carrera. El único objetivo final una vez mediada la carrera, superar a los Manor, fue una mala broma. El abandono de Alonso y el puesto de Button,
14º de 16 pilotos en pista, mete mucha más presión a Honda, que a estas alturas queda en evidencia. El motor japonés mostró además en esta carrera que ni siquiera
estaba al nivel de Renault, a los que consideran que estaban por debajo en unos
20-25 cv. Y eso no es lo que se vio en el trazado italiano, pues a las primeras
de cambio los monoplazas de Toro Rosso y Red Bull los pasaron como aviones. La
carrera de los McLaren fue un drama desde el principio hasta el final.
Alonso sufrió como nunca, y desde los primeros compases de
la carrera se le vio que no rodaba cómodo, algo que también pagó al salir con
el compuesto más duro, al contrario que su compañero Button, que salió con
blandos. La estrategia debía permitir al asturiano superar al inglés en los
compases finales de la carrera, algo que estaba a punto de suceder hasta que el
motor dijo basta. Un motor que se vio en Monza que no es ni fiable ni potente.
Un motor que a Fernando le debió recordar a esos años en los que luchaba con su
Minardi, intentando no quedar el último. Un drama, como muchos aficionados
expresaban vía twitter y redes sociales.
Alonso, en su habitual tono de concordia este año, intentaba quitar hierro a una carrera de la que ya no esperaban mucho incluso antes de empezar el Gran Premio de Italia. El abandono, el enésimo este año, se ha debido a una pérdida de potencia y a su intento de preservar el motor para próximas citas “He parado yo, he parado yo. He tenido una pérdida de potencia y
decidir parar para evitar daños mayores. Además, estaba fuera de los puntos y
no se podía terminar la carrera así. Apretaba a fondo y no pasaba de 100km/h”. Una situación desagradable, aunque el rendimiento en Monza era el esperado Fernando declaraba: ”la última en Bélgica y esta en
Italia sabíamos que eran las peores del calendario, se demostró que era verdad
y ahora ojalá podamos ser competitivos en las siguientes carreras y seguir
aprendiendo. De todas maneras va a ser complicado. La distancia es grande y
habrá carreras un poco mejores y un poco peores pero en lo que resta de año es
lo que toca, ¿no?, sufrir un poco y aprender de cara al año que viene”.
Ahora, con la situación de Arai en entredicho, con la petición de McLaren al presidente de Honda para que releven al responsable de la marca para la F1, la afición espera un cambio radical que difícilmente se verá antes del año que viene. El motor tiene un problema de diseño estructural que requiere de un tiempo importante, algo de lo que no disponen para este año. En 2016 esperan resolver toda la parte híbrida, que es la que mayor déficit de potencia tiene respecto a las unidades de potencia de la competencia. La pregunta que se plantean muchos aficionados es si serán capaces de solucionarlo bajo la dirección de Arai. Nueve motores, ni uno menos, llevan este año para una temporada donde sólo se pueden gastar cinco. Un motor potente pero poco fiable se puede afinar bajando los límites a los que se llega para asegurar que no rompe...pero un motor que ni es fiable ni es potente requiere de muchos cambios y las pretemporadas son muy cortas. La temporada 2016 está en duda. Recuperar dos segundos y medio de un año para otro sin cambios radicales en la normativa supone mejorar esa diferencia más el segundo-segundo y medio que el resto mejoran. Una tarea casi imposible que sólo un cambio de dirección en Honda puede facilitar. Con los actuales ritmos de evolución del fabricante japonés no se va a ningún lado. La afición lo sabe, McLaren lo sabe y sólo falta que Honda se convenza de ello. La marcha de Arai no es necesaria, es imprescindible. O eso o el año que viene será todavía peor...
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