Os dejo con las palabras del Sr. Zapico, que se expresa con la claridad necesaria,y que causan admiración a aquellos que sabemos de las dificultades que puede conllevar decir una opinión como la a continuación expresada.:
Cuenta la leyenda que hace unos 2.150 años, el pretor romano Galba citó a una serie de #indignados y perrosflautas de la época para darles un abrazo tras una #acampadasol que le montaron.
Precisamente este fue el nombre que Joserra Carabante puso a su empresa inmobiliaria, compañía que tiene siete vacas flacas metidas en los despachos; y no es que el bueno de Carabante no sepa gestionar lo de sus pisos, sino que es que no hay inmobiliaria sobre nuestra piel de toro que no tenga al menos ese septeto de bóvidos lecheros en sus instalaciones, si no tiene incluso más. En época de apretones y falta de pecunio en los bolsillos de todos, este malagueño afincado en Murcia se funde su parné en dos coches de colores para que tú y yo nos lo pasemos bien los domingos.
Hispania avanza con paso lento pero firme y aunque nos duela ver como les doblan los coches más rápidos, hay que aplaudirles con mayúsculas el esfuerzo que hacen primero en arrancar el año, luego en dejar muy atrás la regla del 107%, y ahora que le echen la pata a los Virgin, su primera víctima sobre el asfalto… y que no sea la última. Las manos de Geoff Willis han creado un coche apañao pero evidentemente lastrado por una escasez galopante de recursos pero con la dignidad del Viriato que se reivindica cada domingo. Por muchos palos que les den, por mucho desaire con el que se les castigue, aunque se les ponga como ejemplo de caracolismo humanizado… están en la F1, en la élite del automovilismo planetario, en donde muchos sueñan pero jamás se atrevieron.
Un equipo de F1 es uno de los negocios más puñeteros del mundo; un toque el la última vuelta, unas gotas de lluvia de las que apenas mojan, un manguito que no soporta el calor, y tus sueños, tu cheque y tu gloria se van a tomar por cu… y esto afecta a todos, los buenos y los malos, los lentos y los rápidos, los ricos y los pobres. Con Hispania hay que estar agradecidos porque están donde casi nadie llega y a cambio no piden nada. Hispania hay que serlo por justicia; no serlo denotará que somos de lo peorcito, porque no serlo es de desagradecidos. El desagradecido es el que recibe sin dar, el que abandona al amigo, el que da la espalda al que te echó una vez un cable… a los de Hispania hay que quererlos. "Es que siempre llegan los últimos", ¿y qué, o es que quieres más a Vettel por llegar el primero, mentecato?
No se quiere al primero por ganar, sino por el esfuerzo que realiza, las ganas que le pone, la pasión que le echa, y Sebas Vettel, que va camino de ser bicampeón si su coche no se le deshace en las manos, va por las pistas con el brazo asomando por la ventanilla de su RB7, la radio puesta a toda mecha y ganaría hasta con una rueda pinchada. ¿Que pasión desata eso fuera de Alemania?, pues ninguna. Su melena rubiasca no es copiada, su triunfo se achaca de manera automática a su monoplaza -aunque también sea suya- y lo del Frigodedo no se imita sino que se recomienda para alivio para las almorranas. Sin embargo los años en que Alonso sometió a Schumacher, la lucha, el empeño y la rabia fueron contagiosos, Alonso fue el Viriato que solmenó los morros del romano invasor.
Los de Hispania son casi todos alemanes, llevan un carrerista italiano y otro indio, hasta las pegatinas de pego que lleva en el lomo están en inglés, pero, amigo, la bandera que lleva orgullosamente pintada por encima de las alas delanteras es la española. Verles al final de la parrilla es doloroso, pero cuando avanzan y pisan a los rojinegros Virgin es como ver a un hijo meter un gol en la final de la Champions League, es felicidad, es alegría.
No es correcto aventarse por las desgracias o patinazos de los demás; lo adecuado es alegrarse de las triunfos de todos, pero si es más cercano, aún más. A los orgullosos españolitos nos gustan los triunfadores -a los que terminamos envidiando-, y desdeñamos a los fajadores que no se ponen las botas a pesar de que a veces incluso lo merezcan, pero para llegar arriba hay que arrancar desde abajo, ¿o es que nadie recuerda a aquellos cojitranquísimos Red Bull herederos de los Jaguar que arrojaban minolles de lebros por la borda con un coche que apenas visitaba el túnel de viento que no tenían?
Si Joserra Carabante aguanta como un concursante de Supervivientes tendrá premio al final. La pena es que nosotros no se lo demos desde el principio. ¿Que salen los últimos?, da igual, ¿que abandonan?, da igual, ¿que les doblan?, da igual. Son Hispania e Hispania es mi equipo, punto pelota. Y a Carabante… gracias, gracias por darnos lo que siempre soñamos y casi nadie tiene: un equipo de F1 de su país. Ojalá hubiera tres o cuatro Carabantes más.
Er… y Joserra, saca ya las camisetas de "Your logo here", tronco, estás palmando pasta.
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